Yo ya sé lo que me ha dicho el silencio, pues ha exclamado su apetito de ondas sonoras; con esto solamente me refiero a lo que puede uno llegar a sentir cuando se encuentra en un sitio en particular completamente mudo, con un ambiente anti sonoro, donde a falta de sonido el oído humano llega a escuchar un zumbido en nuestros oídos… o como yo diría, un grito silencioso. Lo sé porque ese fue el lamento que mi mente pedía, ya que yo no puedo dejar de admirarme a diario con el sonido universal, donde el mismo sonido incluso en una zona bastante auditiva como lo es la calle, puede significar silencio si tan solo cerramos los ojos.
A veces es más cómodo callarse, para evitar un sinfín de situaciones desencadenadas en un montón de cosas que tangentemente derivarían en cosas no deseadas. Incluso eso lo dice todo. El silencio puede ser tan hiriente como respetable según lo interpretemos. Es el sonido más fuerte que sale de la boca de un mudo. Es el compás musical principal a la hora de empezar a interpretar una canción. Un, dos, tres segundos de silencio.
Es potencialmente interpretado por muchos como educación, pero yo más bien lo veo como opresión, puesto que todos hemos sido sujetos a ser educados y a guardar silencio. No preguntes, no digas. Podemos considerarlo incluso una bendición para algunos que les paguen por quedarse callados. Pero de repente, a veces me pregunto, ¿que sería si el silencio nos pudiera contar de cuantas cosas no ha sido testigo? Como por ejemplo, Martin Hannett, productor musical británico, seguido le gustaba aislarse de la muchedumbre para grabar el silencio (24 Hour Party People, Michael Winterbottom, 2002). John Lennon incluyó una pista de dos minutos de silencio en uno de sus álbumes (Unfinished Music #2: Life With The Lions, 1969) en memoria de un bebé no nato, representando el grito ahogado de los muertos. Agreguemos el pensar de Martin L. Gore en la voz de Dave Gahan, las palabras como violencia rompen al silencio, y vienen a romper nuestro mundo, por lo que deberíamos disfrutar del silencio (“Enjoy The Silence”, Violator, Depeche Mode, 1989).
El silencio está en nuestra naturaleza de facto. Suele ser tan revelador como misterioso sin que realmente podamos notarlo a veces. En mi opinión, el silencio es el origen del universo mismo. Mucho antes de la vida, de los planetas, del Big Bang incluso; ahí yacía todo tan callado. La única diferencia es que contrario a ahora, en aquél entonces el silencio no significaba absolutamente nada. El silencio no tenía identidad ni connotación. Solo era silencio.



